Betancourth-Zambrano, Tacán-Bastidas, and Cordoba-Paz: Consumo de alcohol en estudiantes universitarios colombianos

Consumo de alcohol en estudiantes universitarios colombianos

Alcohol use in Colombian university students

Resumen

Abstract


Introducción

El consumo de alcohol es una problemática social que genera una cultura etílica y deja huella en las actividades económicas y políticas de la sociedad, resultado de una mirada cultural indiferente frente al consumo y a la dependencia, llegando a ser tolerado e incluso aprobado1-4. Ha llegado a suscitarse como un problema que atañe interés y preocupación de salud pública dada la significativa prevalencia de consumo y las consecuencias negativas derivadas que impactan en el ámbito personal del consumidor y en todas las esferas sociales en las que este se desenvuelve5.

Los estudiantes universitarios de Colombia registran la cifra más alta respecto a haber consumido alcohol al menos una vez en su vida (95,8%), al compararse con otros países latinoamericanos con menores cifras para 2012 como Ecuador (88,7%), Perú (87,5%) y Bolivia (77,1%), estos países están en una condición de consumo riesgoso o perjudicial6. Para el caso de Colombia, el programa presidencial "RUMBOS" confirmó un incremento de consumo de alcohol en jóvenes, especialmente en universitarios7.

En Colombia 2.6 millones de personas en edades de 12 a 65 años presentan consumo de licor en niveles considerables de riesgo o perjudicial para la salud, 1.9 millones son hombres y un poco más de 0.6 millones son mujeres8, revelando cifras altas de consumo. Estudios como el de Borsari9 en población universitaria revelan que la falta de control por parte de la policía, el incumplimiento de normas legales frente al expendio y venta de alcohol a menores de edad, así como en los alrededores de entidades educativas, son alicientes para que el consumo de alcohol tienda a incrementarse. Visto de ese modo los jóvenes universitarios se sitúan como población vulnerable, realidad que se intensifica porque el ambiente que los rodea los presiona socialmente10,11.

En lo que respecta a diferencias frente al consumo de alcohol y su relación con el género, tanto hombres como mujeres jóvenes registran niveles similares de consumo de alcohol, así como de exposición a episodios de consumo abusivo; de hecho las diferencias en este último continúan reduciéndose, incluso en los grupos de edad más jóvenes la cantidad de mujeres que ingiere alcohol de manera abusiva supera a la de los hombres12-14.

Entre los factores que originan el considerar al consumo de alcohol como un problema de salud pública, se encuentra el inicio de consumo a menor de edad con una intensidad y frecuencia cada vez mayor15-17. Asimismo el rango de edad de mayor consumo de licor se ubica entre los 17 y 25 años, permitiendo suponer que la transición de adolescencia a la edad de adulto joven usa la ingesta de licor como mediador para conseguir satisfacción y gratificaciones inmediatas18-20.

Estudios revelan porcentajes elevados de consumo de alcohol en jóvenes solteros, con valores que superan el 74% de la muestra estudiada y llegan a alcanzar 99% de participantes en esta condición21-23. A la par, el estrato socioeconómico se posiciona como un predictor importante, puesto que la distribución del consumo en función del nivel socioeconómico suele darse en forma de "U", es decir, el consumo es más frecuente en los extremos de la jerarquía social24,25.

Para la población universitaria en Colombia la cerveza es el tipo de bebida alcohólica de mayor consumo, por su facilidad de adquisición, bajo costo y disponibilidad; además, requiere de mayor cantidad para embriagarse y su consumo responde a un menor nivel de censura social que el que existe sobre otras bebidas con mayores grados de alcohol como el ron y el aguardiente26.

En otros países los estudiantes universitarios ingieren otras bebidas con licor, como bebidas entremezcladas con altos grados de alcohol ofrecidas en algunos bares o discotecas, siendo justamente estos lugares donde se presentan elevados episodios de consumo de alcohol. Estos hechos acarrean consecuencias negativas de tipo académico como inasistencia a clase y evasión del compromiso académico, principalmente si aquellos establecimientos son aledaños al campus universitario9,16,26.

En muchas ocasiones los estudiantes universitarios priorizan el consumo de alcohol en casa de un amigo y en la casa propia; de hecho el consumo es aceptado socialmente en un primer momento por la familia, facilitando el inicio de consumo de alcohol a una edad temprana27,28. El riesgo de consumo de alcohol está vinculado con la percepción de algunos padres sobre el mismo, de ahí que se deriven consecuencias que trascienden en cada generación a través de las pautas de los estilos de crianza, que al final permean al joven y le permiten tomar decisiones fundamentales en su vida, sobre todo en las etapas de transición29,30.

Los amigos o pareja influyen también en el consumo de alcohol y otras sustancias, pues evidentemente en los contextos universitarios se establecen amistades que tienen un significado motivacional para los jóvenes31,32. Cuando los jóvenes deciden unirse a un grupo, los amigos o compañeros de estudio se convierten en influyentes del consumo, basándose en las prácticas de consumo de los pares en lugar de buscar ser aceptado por sus recursos personales33,34.

Las consecuencias del consumo de alcohol en los distintos niveles de la vida estudiantil se traducen a menudo en bajo rendimiento académico por inexistencia de compromiso con las actividades, problemas de depresión y deserción28,31; además de una condición en salud mental y física deteriorada, incremento de los actos delictivos y menor productividad económica futura16,22. De acuerdo con Cáceres35, los factores psicosociales en población universitaria, representan un elemento importante desde la visualización de factores protectores o de riesgo en el consumo de alcohol, entre los mencionados por los autores son la autoestima, las alteraciones psicológicas relacionadas con ansiedad, depresión y estrés, comportamientos asociados a impulsividad o inconformidad generalizada, autocontrol, déficit en habilidades sociales, de afrontamiento o inadecuadas habilidades de enfrentamiento, así como los preconceptos, la espiritualidad y la valoración inadecuada de sustancias psicoactivas como el licor; violencia física, sexual y psicológica, la disfunción familiar, la relación con personas consumidoras dado el grado de presión social que ejercen o la insatisfacción con las relaciones interpersonales.

Conocer los factores de riesgo asociados al comportamiento de ingesta de alcohol representa un eje fundamental en la búsqueda de estrategias de prevención adecuadas, puesto que se generan insumos en la prevención de un patrón de comportamiento que constituye la puerta de entrada al consumo de otras sustancias. De ahí la importancia de ser incluyentes al investigar elementos relacionados con este fenómeno, pues todos son valiosos y pueden ser analizados como factores asociados, entendidos estos como aquellas situaciones o agentes que están presentes o relacionados con el evento y que tienen impacto directo en el patrón de consumo. Por esta razón la presente investigación buscó identificar y analizar los factores asociados al consumo de alcohol en estudiantes universitarios del sur-occidente colombiano.

Materiales y métodos

El presente estudio se planteó desde el paradigma cuantitativo con un tipo de estudio descriptivo - transversal.

Población y muestra

La población estuvo conformada por 22.057 estudiantes universitarios matriculados académicamente durante el año 2015 en tres instituciones privadas y una estatal de la ciudad de Pasto al sur de Colombia. Para determinar el tamaño de la muestra se consideraron la variación estadística de la población (S = 0,50), el nivel de confianza (95%), el margen de error permitido (3%) y el tamaño de la población de cada universidad estuvo representada proporcionalmente con un 5% de sus estudiantes. Se estratificó la población de acuerdo al número de facultades de cada institución y se encuestó a un número de estudiantes proporcional a cada uno de los estratos definidos dentro de cada universidad mediante la fórmula de Cantoni36.

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En relación a cada universidad se contó con la participación del 21% de Universidad Mariana, 11,1% de Universidad Cooperativa de Colombia, 27,6 % de Institución Universitaria CESMAG y 40,4% de Universidad de Nariño. Se encuestaron 871 estudiantes universitarios de los cuales resultaron válidos 849 encuestas, se descartaron 22 cuestionarios por estar diligenciados de forma incompleta. Del total de la muestra 472 (55,6%) de los participantes fueron hombres, 375 (44,2%) mujeres y dos (0,2%) estudiantes que no respondieron a la pregunta.

Instrumento

El cuestionario se construyó a partir de la adaptación de preguntas correspondientes a las categorías de: situaciones personales y situaciones que involucran a terceras personas del "Inventario Situacional de Consumo de Alcohol" ISCA de 1987. Para complementar el cuestionario, se adaptaron preguntas del instrumento "Alcohol Use Disorders Identification Test" AUDIT, de la World Health Organization del año 2000 relacionadas con el patrón de consumo perjudicial en su versión adaptada en Colombia37) Finalmente se incluyeron preguntas con base en elementos teóricos sobre factores sociodemográficos que se asocian al consumo de alcohol26. Para asegurar la confiabilidad del instrumento final, se valoró cada ítem con el mismo valor, complementando su funcionalidad desde la estimación de confiabilidad a través de tres jueces quienes realizaron la validación de contenido. Se aplicó una prueba piloto para determinar el tiempo de duración de la prueba y la fiabilidad del instrumento (coeficiente alfa de Cronbach de 0,97).

Procedimiento y análisis de la información

El análisis de la información incluyó estadísticos descriptivos en relación a sexo, edad, estrato, estado civil y tipo de institución, así como tablas cruzadas para prevalencia, patrón de consumo y policonsumo. Se calculó la relación entre las variables a través de la prueba Chi-cuadrado con el fin de calcular las diferencias entre las distribuciones de los grupos. Se utilizó el programa estadístico SPSS versión 22.0.

Consideraciones éticas

La recolección de datos se ejecutó en el semestre A de 2015, bajo el aval del Comité de Ética de la Universidad de Nariño, mediante acta de aprobación número 15 del año 2014 y la autorización de las directivas de cada institución y los profesores de cada asignatura en la cual se realizó la aplicación. Previo a la misma, los estudiantes diligenciaron el respectivo consentimiento informado, asegurando la confidencialidad de los datos a través del anonimato.

Resultados

De los 849 estudiantes encuestados 506 (59,6%) pertenecían a las tres universidades privadas y 343 (40,4%) a la universidad estatal del departamento. La edad fluctuó entre 18 y 45 años, siendo 19 años la edad predominante entre los encuestados con 156 (18,4%) estudiantes. La mayoría reportó pertenecer al estrato socioeconómico bajo, correspondiente a 310 personas (36,5%), seguido de estrato bajo-bajo con 228 personas (26,9%), una minoría (11 personas) reportó pertenecer al estrato medio - alto (1,3%). En relación al estado civil 796 (93,8%) estudiantes son solteros, 32 (3,8%) viven en unión libre y 16 (1,9%) estudiantes son casados. Los estudiantes universitarios en su mayoría 762 (89,8%) afirman que no tienen hijos y sólo 87 personas afirman tener hijos (10,2%).

Prevalencia de consumo actual de alcohol en la población estudiada

El 97,5% de los estudiantes han consumido alcohol es decir 828 personas, 20 estudiantes (2,4%) de la población estudiada, registran no haber consumido ningún tipo de bebida embriagante. La muestra indica que los hombres son los que más consumen alcohol con 54,7% mientras que las mujeres representan un 42,6%. Sin embargo, esta diferencia no es estadísticamente significativa (0,495) (Tabla 1). Se observa que en la universidad privada consumen alcohol el 58,1% y en la institución pública 39,5%, sin embargo, la diferencia no es estadísticamente significativa (0,712) (Tabla 2).

Tabla 1. Prevalencia de consumo de alcohol según sexo

ConsumoPoblación estudiadaFrecuencia absoluta consumo%P
Hombres47246454,7
Mujeres37536242,60,495
No responden2 0,02
Total 849

Tabla 2. Prevalencia de consumo de alcohol según tipo de institución

Tipo instituciónSi%No%P
Privada49358,1121,4
Pública33539,580,90,712
No responde--10,1
Total82897,5212,4

Frecuencia de consumo de alcohol de los estudiantes

En relación a la frecuencia de consumo de alcohol, 219 (25,8%) consumen cada mes, seguido de 160 (18,8%) estudiantes que consumen alcohol cada 15 días y 147 (17,3%) estudiantes que consumen alcohol entre una y tres veces al año. tres estudiantes consumen alcohol diariamente. Se observa que en un día de consumo de alcohol, la mayoría de los estudiantes ingieren 2 ó 3 tipos de bebidas embriagantes, es decir 492 (57,95%) estudiantes de la muestra encuestada. En cuanto a diferencias entre sexos se observa que 289 hombres (34%) y 202 mujeres (23,8%) prefieren consumir dos o tres tipos de bebidas en un día de consumo, asimismo son más los hombres que consumen 4 ó 5 tipos de bebidas en un mismo día (8,2%) en relación el porcentaje de las mujeres (4,7%). La relación estadística es significativa 0. (Tabla 3).

Tabla 3. Frecuencia número de bebidas alcohólicas en un día de consumo según el sexo

Consumo por número de bebidasPoblaciónHombres Mujeres P
Número%Número%
1166617,210512,4
2 o 34922893420223,8
4 o 5111708,2404,7
6 o 723182,150,60
8 o 9750,620,2
10 o más16131,530,4
No responde34161,9182,1
Total84947255,637544,2

Frecuencia de personas con las que acostumbran consumir alcohol los estudiantes

La mayoría reporta consumir alcohol con su grupo de amigos, es decir 645 personas (76%), a su vez se observa que son los compañeros de la universidad (35,9%) seguidos de la familia (24,9%) quienes acompañan a los estudiantes a consumir alcohol, en contraste se observa el bajo porcentaje respecto a la pareja (15,3%) o compañeros laborales (6,6%).

Frecuencia de situaciones en que acostumbran a consumir bebidas alcohólicas los estudiantes según sexo

Las celebraciones con amigos representan la principal situación favorecedora del consumo de alcohol (56,3%), sin embargo las celebraciones familiares (38,9%), las fiestas decembrinas (43,3%) y las salidas a bailar (46,2%), también muestran cifras similares de frecuencia respecto al consumo, así como en las conmemoraciones culturales de la región, específicamente los carnavales con un 39,8% de estudiantes universitarios que ingieren bebidas embriagantes. De los estudiantes consultados, el 17,8% consume licor sin un motivo en particular. Aunque la anterior es la cifra más baja, se determina como llamativa, ya que el consumir sin motivo de celebración probablemente denota una conducta por el ocio y utilización inadecuada del tiempo libre.

Por otro lado, se observa predominancia del consumo quincenal entre los hombres (56,2%) mientras que en las mujeres este consumo se reduce a 12,7%. El consumo de alcohol una o tres veces en el año se da más entre mujeres (23,7%) que entre hombres (7,8%).

En los casos de consumo diario son los hombres quienes lo refieren, 3 (0,4%); las diferencias son significativas (0,000). Finalmente se evidencia semejanza entre hombres y mujeres frente a la frecuencia de consumo, cada mes, con 123 hombres (56,2%) y 95 mujeres (23,9) (Tabla 4).

Tabla 4. Frecuencia con la que consumen alcohol los estudiantes según sexo

A diarioUna vez a la semanaDos veces a la semanaCada 15 díasCada mesCada tres mesesEntre 1 y 3 veces al añoCada añoRespuesta en blancoTotal p
Hombres3632310812350662610472
%0,47,42,712,756,25,97,83,11,255,6
Mujeres0226529553815313375
%0,25,61,312,723,91523,713,83,844,20
N/R 11 2
% 0,10,1 0,2
Total385291602191041477923849
%0,4103,418,825,812,217,39,32,7100

De los universitarios encuestados 509 (60%) viven con familia nuclear y reportan principalmente una ocasión de consumo al mes (14,6%), sin embargo, sobresale también el consumo cada quince días (12,2%). Quienes alquilan un cuarto se destacan entre las cifras ya que 116 (13,7%) estudiantes son consumidores de licor. No se encontró relación significativa (0,730) entre estas dos variables (Tabla 5).

Tabla 5. Frecuencia con la que consumen alcohol los estudiantes según con quien viven

Familia nuclearFamilia extendidaLas dos anterioresComparte una casa o apto. con amigosAlquila un cuartoVive soloNo respondeTotalp
Diariamente30000003
%0,40000000,4
Una vez a la semana 53534137085
%6,20,60,40,51,50,8010
Dos veces a la semana1632422029
%1,90,40,20,50,20,203,4
Cada 15 días104741119150160
% 12,20,80,51,32,21,8018,8
Cada mes12419131629180219
% 14,62,21,51,93,42,1025,80,73
Cada tres meses637451960104
% 7,40,80,50,62,20,7012,2
Entre 1 y tres veces al año821610621102147
% 9,71,91,20,72,51,20,217,3
Cada año5276194079
% 6,10,80,70,11,10,509,3
N/R1223141023
% 1,40,20,40,10,50,102,7
Total509664548116632849
% 607,85,35,413,76,80,2100

Entre los lugares que los estudiantes reportan como asociados a consumo frecuente, aparecen con mayores porcentajes de escogencia las discotecas, bares y casa de amigos. Al controlar la variable sexo, se observa que los lugares de mayor reporte para los hombres son 30,7% discotecas, 27,3% bares y 29% casa de amigos; mientras que para las mujeres son 24,6% discotecas, 20,5% bares y 22% casa de amigos. Los billares y casinos como lugares de consumo obtienen porcentajes bajos en las mujeres, 0,3% y 0,4% respectivamente. Las diferencias entre sexo y lugar de consumo son significativas solo para billares, tiendas y calle (Tabla 6).

Tabla 6. Lugar donde los estudiantes consumen alcohol según género

LugarMasculino%Femenino%TotalP
Bares24929,318021,24290,68
Discotecas27632,524524,14810,538
Universidad505,9273,2770,441
Billares8910,530,4920
Casinos212,540,5250,06
Casa de amigos23627,816629,64020,537
Residencia propia10812,7799,31870,747
Tiendas9811,5333,91310
Calle10011,8455,31450,01
Parques849,9526,11360,494

Los universitarios de estratos 2 y 3 aparecen como los mayores consumidores de alcohol, sin embargo los estudiantes de estratos 1, 2 y 3 son quienes mayormente consumen alcohol en discotecas (15,2%, 19,5%, 15,2%) y en bares (9,3%, 18,4%, 15,9%). Además, consumen bebidas embriagantes en casa de amigos con 12%, 16,3% y 14,9%, para los estratos 1, 2 y 3, respectivamente. Las asociaciones son estadísticamente significativas sólo para bares, residencia propia y tiendas (Tabla 7).

Tabla 7. Lugar donde los estudiantes consumen alcohol según estrato

Estrato
1 2 3 4 5
Lugar%%%%%P
Bares799,315618,413515,9556,550,60
Discotecas1361617320,412915,2404,760,70,019
Universidad131,5333,9232,770,810,10,023
Billares212,5404,7222,691,1000,032
Casinos60,791,170,830,4000,072
Casa de amigos9711,414917,611513,5374,440,50,023
Residencia propia455,3728,5424,9232,760,70,002
Tiendas273,2384,5435,1202,420,20
Calle293,4586,8394,617220,20,021
Parques293,4576,7313,717220,20,015

Prevalencia de consumo de alcohol con drogas

La gran mayoría (54,5%), es decir 463 estudiantes, no mezclan alcohol con drogas, sin embargo, existe un alto índice de no respuesta 26,4% equivalente a 262 personas. El porcentaje de personas que si han consumido drogas con alcohol es de 18,7% equivalente a 159 personas.

Momento de preferencia para consumir drogas respecto al consumo de alcohol

De los estudiantes consultados, 213 consumen drogas en diferente momento respecto al consumo de alcohol, no obstante, sobresale la cifra de 14,6%, correspondiente a la variable de durante el consumo alcohol, constatando el policonsumo simultáneo entre drogas y alcohol.

Discusión

La presente investigación buscó analizar el consumo de alcohol en estudiantes universitarios del sur-occidente colombiano identificando características sociodemográficas, algunas asociaciones entre ellas y el comportamiento de consumo.

Respecto al consumo de alcohol se encontró que un 97,5% de los universitarios han consumido alcohol alguna vez en su vida, frente a un 2,4% que reporta no haber consumido nunca; este hallazgo no difiere de estudios anteriores con estudiantes universitarios colombianos de la región del sur occidente. De acuerdo con un estudios previos, se observa porcentajes del 97,9%35 en el consumo de licor, asimismo de la zona centro occidental del país donde el porcentaje de consumo fue de 84%36 y 88,6%37, así como de la zona centro con 98%38 y 96%39, y de la zona nororiente colombiana con 93,9%25, igualmente en la zona norte del país donde se reportó un 82%40, con excepción de estudios en la zona nororiente donde se evidenció un consumo de 26%41. Al comparar los resultados de prevalencia de consumo de alcohol de este estudio en el suroccidente del país y de la mayoría de investigaciones en universitarios colombianos, se puede afirmar que frente a estudiantes universitarios de otros países como españoles (58%)42, chilenos (64,2%)43 o peruanos (78.8%)44, los estudiantes colombianos consumen alcohol en mayor proporción, lo que representa un riesgo psicosocial en todo el país.

Se encuentran diferencias en cuanto a la prevalencia de consumo de alcohol entre hombres y mujeres, donde los hombres reportan un 54,7% de consumo en contraste con el 42,6% reportado por las mujeres, dato que no dista de lo encontrado en el II Estudio Epidemiológico Andino sobre Consumo de Drogas en la Población Universitaria donde se incluye el consumo de alcohol45, no obstante la diferencia porcentual es baja en los dos estudios, y estadísticamente no significativas (p>0,05), siendo posible ratificar que las diferencias entre sexos respecto al consumo de alcohol, alguna vez en la vida, entre los universitarios se mantienen en constante descenso durante los últimos años, en comparación de estudios anteriores, donde se acentuaban las diferencias estadísticamente significativas entre los dos sexos1,46,47. Para el caso colombiano de acuerdo con el Estudio Nacional de Consumo de Sustancias Psicoactivas, se corrobora con el incremento significativo de consumo entre mujeres (22,8% a 25,9%), en los grupos de edad de 18 a 34 años y en los estratos uno y dos48.

Se observa que estudiantes de las universidades privadas consumen más licor (58,1%), dato encontrado en otros estudios nacionales como extranjeros26,38,49,50, sin embargo, para este estudio la relación no es significativa, por ende el problema de consumo les atañe a todos los estudiantes universitarios independientemente del tipo de institución, existiendo un riesgo de consumo que suscita medidas de prevención para los universitarios.

Frente al patrón de consumo se observa que en la frecuencia de consumo de los universitarios sobresale el consumo mensual, quincenal , y entre una o tres veces al año, caracterizándose un riesgo moderado, riesgo similar al encontrado en estudios anteriores con universitarios50, a pesar de ello se evidencia consumo cada dos semanas (10%) y diariamente en un 0,4% equivalente a tres estudiantes, hallazgos insignificantes a la luz de la estadística (0,4%) pero que representan riesgo alto y muy alto de intoxicación, abuso y dependencia51,52.

Estadísticamente existen diferencias significativas entre los dos sexos y la frecuencia (p< 0,05), siendo las mujeres quienes consumen en menor frecuencia que los hombres y por consiguiente presentan un consumo de riesgo menor, una diferencia común en la literatura38,51,53,54. Las diferencias entre sexos frente al consumo y la frecuencia del mismo están influenciadas por diferentes factores44 a menudo agrupados en determinantes biológicos, psicológicos y del entorno55, en el contexto colombiano sobresale el psicológico al encontrar diferencias frente a la percepción del riesgo del consumo, siendo mayor en mujeres (88%) que en hombres (78%)46, es decir, ser del sexo masculino es un factor de riesgo para el consumo de alcohol.

En un día de consumo, se determina que los estudiantes consumen entre dos o tres tipos de bebidas (57,95%); sin embargo, son los hombres (34%) quienes consumen más tipos de bebidas embriagantes, así pues existen diferencias estadísticamente significativas entre sexo y el número de bebidas alcohólicas consumidas en un día (p<0,05). Se revela que el estudiante hombre consume mayores y diferentes tipos de licor, porque interpreta el consumo de alcohol como la consolidación de su masculinidad y su estatus dentro de un grupo de iguales, mientras las mujeres se observan como menores consumidoras pero atrayentes para la venta de licor, debido a las apariciones en torno a la publicidad de bebidas alcoholicas56.

En el presente estudio así como en otros, la bebida de mayor consumo, tanto en hombres como en mujeres, es la cerveza, seguido por ron o aguardiente3,16,28, pero en aquellos estudios no se evidencia el número de bebidas diferenciadas por cada tipo. Es importante tener en cuenta la cantidad de bebidas por tipo puesto que el policonsumo potencia, aumenta o contrarresta los efectos de las bebidas alcoholicas57.

Se revela que gran parte de los universitarios prefieren el consumo de alcohol junto a sus amigos (76%) y a sus compañeros de universidad (35,9%), hallazgo totalmente afín con otros estudios19, y que efectivamente tiene lugar en el marco de contextos universitarios donde los estudiantes buscan distracciones que les posibiliten divertirse fuera de las jornadas académicas, es ahí donde el licor se convierte en un mediador más para lograr tal propósito58.

Asimismo, puede deberse a la presión social ejercida por el grupo de amigos o compañeros de estudio, por accesibilidad, o por las normas sociales percibidas10. No debe desconocerse el porcentaje de reporte de consumo junto a la familia (24,95%), que si bien no representa la mayor cifra, se ubica como tercera opción para los universitarios, permitiendo relacionarla con pesquisas donde se afirma que este grupo es generalmente el nicho de inicio del consumo o quien facilita el acceso a diferentes bebidas embriagantes19,28.

Adicionalmente, se encuentra que el consumo de licor se da mayormente en celebraciones con amigos (56,3%), pues los estudiantes universitarios forman lazos fuertes con sus compañeros, buscando a nivel social tener aprobación y evitar ser excluidos por los amigos que consumen alcohol; tal hecho se genera producto de la evaluación el comportamiento de consumo del licor en beneficios a partir de actitudes de aprobación31, ya que los sujetos perciben y valoran las situaciones a partir de sus expectativas, siendo reforzadoras o inhibidoras según la persona59. Las celebraciones familiares, fiestas decembrinas y carnavales, son escenarios de aumento de consumo de licor, probablemente porque disminuyen el efecto del estrés que se pudo presentar durante el trasegar de los semestres19.

Existe consumo alto de aquellos estudiantes que viven con su familia nuclear (60%), seguido por quienes alquilan un cuarto (13,7%) definiendo la aceptación, consentimiento y patrocinio de la familia, y de la comunidad en general. Lo anterior se entiende porque en Colombia, quienes son consumidores de alcohol, lo han hecho a una edad temprana por curiosidad u ofrecimiento de algún familiar; el hecho de que los estudiantes que viven solos posean un contexto de libertad, aunque con menos recursos económicos posiblemente, produce menor consumo en comparación con quienes permanecen continuamente con sus padres26,60.

Un poco más de la mitad de los universitarios (56%) reportan que las discotecas son uno de los lugares donde consumen alcohol con frecuencia, aunque otros lugares como bares (29,3%) y casas de amigos (27%) también tienen un alto porcentaje de escogencia. Para comprender la distribución porcentual de las categorías, debe tenerse en cuenta que en el ítem sobre lugares de consumo frecuente, las personas podían elegir varias opciones, así las diferencias entre sexo y lugar de consumo son estadísticamente significativas sólo para billares, tiendas y calle, por tanto las preferencias no difieren entre hombres y mujeres61. Los tres lugares señalados como preferidos en este estudio son similares a los destacados por estudios anteriores19,28, verificándose que a través de los años las preferencias no han variado, por lo que enfatizar en el control de los establecimientos es indispensable, de hecho la normatividad no regula la cantidad mínima de consumo de alcohol para ingresar y permanecer en un lugar de estos, permitiendo así que la discoteca o bar establezca la mínima de consumo; igualmente las casas de amigos son otro lugar de preferencia, donde se evidencia el bajo control parental, que dicho anteriormente, obedece a la aprobación familiar frente al consumo de licor26, y por lo cual el seno familiar debe posicionarse como mediador hacia la disminución de frecuencia e intensidad del consumo.

Los estudiantes que reportaban pertenecer a los estratos dos y tres son los que mayormente consumen licor, hallazgo reconocido en otros estudios17,19,25,41. En cuanto a la relación entre el lugar y el estrato socioeconómico la casa de amigos, residencia propia, tiendas, calle y parques están estadísticamente relacionados con los estratos (Tabla 7). Se identifica que los estudiantes con menores recursos económicos eligen estos espacios por el fácil acceso y por el menor gasto de dinero, pero aquellos lugares pueden tornarse inseguros si la persona se encuentra en estado embriaguez. Los bares también revelan diferencias estadísticamente significativas, lo cual es probable se dé por la variedad de establecimientos donde pueden acceder los estudiantes, fortaleciéndose así la relación entre consumidor de licor y factor social.

Se indagó en la población el consumo simultáneo de alcohol con otras sustancias psicoactivas, donde la gran mayoría reportó no realizar esta práctica, sin embargo, el elevado nivel de no respuesta en la pregunta sumado al 18,7% que reporta el realizar esta práctica acarrean la necesidad de profundizar al respecto, esto en coherencia con diferentes estudios que comprueban el policonsumo especialmente en los universitarios de América Latina, incrementándose así la posibilidad de problemas en el ambiente estudiantil, familiar y de comportamiento sexual62. Las diferentes combinaciones de alcohol y otras sustancias psicoactivas se aprenden a través de amigos y sobre todo en clubes nocturnos63, en el presente estudio, los universitarios consumen junto a amigos y en discotecas y bares, dando como resultado un ambiente de riesgo para los jóvenes.

Respecto a los estudiantes consumidores de sustancias psicoactivas se muestra una relación estadísticamente significativa con el consumo de licor, donde el mayor porcentaje prefiere consumir droga en los momentos del consumo de alcohol (14,6%), aunque las cifras de consumo de drogas antes del licor (6,1%) y después de consumir alcohol (4,4%), son bajas en comparación del consumo de bebidas embriagantes al mismo tiempo que la droga, no dejan de ser reveladoras. Se determina entonces la existencia de policonsumo, en la búsqueda de potenciar al máximo la experiencia psicoactiva o compensar los efectos negativos de la primera sustancia consumida; estas conductas constituyen el reflejo de la disponibilidad de drogas y las formas de consumo en diferentes entornos o situaciones64.

La combinación de sustancias es más habitual durante el consumo de licor, pues la de mayor frecuencia es el alcohol + tabaco; alcohol + marihuana, alcohol + cocaína, deja entrever además que la forma de aprendizaje de este uso se genera en el grupo de amigos. De igual forma entre los lugares que facilitan el policonsumo se destacan la universidad, bares, discotecas o casa de un amigo; información evidenciada en los resultados expuestos en esta investigación, donde se manifiesta que el consumo de licor en estudiantes universitarios debe tratarse desde todas las condiciones y escenarios que coadyuvan a que se intensifique el problema, entendiendo además que es el consumo de una sustancia lo que conduce con el tiempo al policonsumo simultáneo, obteniéndose consecuencias negativas, como el incremento de la cantidad de las sustancias y el número de las mismas, fracaso académico, problemas familiares y legales, riesgos de accidentes, violencia, relaciones sexuales inseguras y suicidio63,65.

Conclusiones

En coherencia con las investigaciones mencionadas durante el desarrollo del presente estudio, se ha indagado el patrón de la ingesta de alcohol en estudiantes universitarios, revelando la notable consideración de ingesta de licor como problemática de salud pública, ya que advierten que los niveles de consumo se agudizan con el tiempo. A pesar de iniciativas que se han desplegado desde hace algunos años para contrarrestar la prevalencia e incidencia del fenómeno, la falta de control de los establecimientos donde los jóvenes asisten, la baja normatividad parental, la flexibilidad del control legal, la facilidad de adquisición de licor y otras sustancias, así como la falta de estrategias que aborden la importancia del consumo de licor desde su singularidad, continúan tornándose en situaciones perjudiciales que normalizan cada vez más el consumo.

Dado que el consumo de alcohol es un problema con múltiples factores y variadas consecuencias negativas tanto para el estudiante universitario como para la sociedad en general, debe trabajarse incansablemente en la disminución del consumo de licor a través de la prevención, una prevención que vaya más allá de la información, y orientada estratégicamente hacia escuelas, colegios, y comunidades inicialmente. En el mismo contexto las universidades deben fortalecer la formación integral de sus estudiantes, focalizando esfuerzos en la diferenciación de grupos de acuerdo a sus características particulares en función de facultad, programa y semestre, lo cual se traduzca en insumos que faciliten los proyectos de prevención de acuerdo a las necesidades particulares de cada grupo universitario.

Conflicto de intereses: Ninguno declarado por los autores.

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