Clima organizacional como factor de riesgo para el Síndrome de Burnout en trabajadores de una Institución de salud domiciliaria en Colombia, 2023

Clima organizacional como factor de riesgo para el Síndrome de Burnout en trabajadores de una Institución de salud domiciliaria en Colombia, 2023

Organizational climate as a risk factor for Burnout Syndrome among workers in a home healthcare institution in Colombia, 2023

Clima organizacional como fator de risco para a síndrome de burnout em trabalhadores de uma instituição de assistência domiciliar na Colômbia, 2023

Citación: Almeida-Espinosa A, Rodríguez-Guevara C. Clima organizacional como factor de riesgo para el Síndrome de Burnout en trabajadores de una Institución de salud domiciliaria en Colombia, 2023. Univ Salud [Internet]. 2026; 28(3):e9667. DOI: 10.22267/rus.262803.9667.


# RESUMEN

Introducción: El Síndrome de Burnout es un riesgo creciente en la salud domiciliaria, donde la alta demanda emocional y el escaso soporte institucional favorecen el desgaste profesional. Objetivo: Analizar el clima organizacional como factor de riesgo del Síndrome de Burnout en trabajadores de una institución de salud domiciliaria en Colombia, 2023. Materiales y métodos: Estudio cuantitativo, transversal y correlacional con censo poblacional (N = 143). Se aplicaron el MBI-HSS y la Encuesta de Clima Organizacional EDCO, validados para el contexto hispanohablante. El análisis incluyó correlaciones de Spearman y regresión lineal múltiple con verificación de supuestos. Resultados: El 17,5 % presentó Burnout completo bajo criterio tridimensional estricto; el 37,8 % evidenció agotamiento emocional elevado de forma independiente. El clima organizacional se correlacionó significativamente con las tres dimensiones del síndrome (ρ entre -0,376 y 0,347; p < 0,001). Los modelos de regresión fueron globalmente significativos (p < 0,001, R² entre 0,20 y 0,21), con el clima como único predictor estadístico significativo; las variables sociodemográficas no alcanzaron significancia. Conclusión: El clima organizacional opera como factor protector independiente del Burnout en atención domiciliaria. Mejorar la retribución percibida, la estabilidad laboral y la claridad directiva constituye una estrategia prioritaria para reducir el desgaste profesional y fortalecer la calidad del cuidado.

Palabras clave: Burnout; Clima organizacional; Atención domiciliaria de salud; Factores de riesgo; Calidad de vida. (Fuente: DeCS, Bireme).

Objetivos de desarrollo sostenible: Salud y bienestar; Trabajo decente y crecimiento económico. (Fuente: ODS, OMS).


# ABSTRACT

Introduction: Burnout syndrome is a growing risk in home healthcare services, where high emotional demands and limited institutional support foster professional burnout. Objective: To analyze organizational climate as a risk factor for burnout syndrome among workers at a home healthcare institution in Colombia, 2023. Methods: Quantitative, cross-sectional, correlational study with full census coverage (N = 143 workers). The MBI-HSS and the EDCO Organizational Climate Survey, both validated for Spanish-speaking contexts, were administered. Analysis included Spearman correlations and multiple linear regression with verification of model assumptions. Results: 17,5% of workers met the strict three-dimensional criterion for full burnout syndrome; 37,8% showed elevated emotional exhaustion as an independent indicator. Organizational climate correlated significantly with all three burnout dimensions (rho between −0,376 and 0,347; p < 0,001). Regression models were globally significant (p < 0,001, R² between 0,20 and 0,21), with organizational climate as the only statistically significant predictor; sociodemographic variables were non-significant across all models. Conclusion: Organizational climate operates as an independent protective factor against burnout in home healthcare workers. Improving perceived compensation, job stability, and managerial clarity is a priority strategy to reduce professional burnout and strengthen the quality of home-based care.

Keywords: Burnout; Workplace environment; Home care services; Risk factors; Quality of life. (Source: DeCS, Bireme).

Sustainable development goals: Good health and well-being; Decent work and economic growth. (Source: SDG, WHO).


# RESUMO

Introdução: A síndrome de burnout é um risco crescente na saúde domiciliar, onde as elevadas exigências emocionais e o escasso apoio institucional favorecem para o esgotamento profissional. Objetivo: Analisar o clima organizacional como fator de risco para a Síndrome de Burnout em trabalhadores de uma instituição de assistência domiciliar na Colômbia, em 2023. Materiais e métodos: Foi realizado um estudo quantitativo, transversal e correlacional utilizando um censo populacional (N = 143). Foram aplicados o MBI-HSS e o Questionário de Clima Organizacional da EDCO, validados para o contexto de língua espanhola. A análise incluiu correlações de Spearman e regressão linear múltipla com verificação das premissas. Resultados: 17,5 % apresentaram burnout completo de acordo com critérios tridimensionais rigorosos; 37,8 % apresentaram exaustão emocional elevada de forma independente. O clima organizacional correlacionou-se significativamente com todas as três dimensões da síndrome (ρ entre -0,376 e 0,347; p < 0,001). Os modelos de regressão foram globalmente significativos (p < 0,001, R² entre 0,20 e 0,21), com o clima como o único preditor estatisticamente significativo; as variáveis sociodemográficas não atingiram significância. Conclusão: O clima organizacional atua como um fator de proteção independente contra a síndrome de burnout em cuidados domiciliares. Melhorar a percepção de retribuição, a estabilidade no emprego e a clareza gerencial é uma estratégia prioritária para reduzir o burnout profissional e fortalecer a qualidade do atendimento.

Palavras-chave: Burnout; Ambiente de trabalho; Atenção domiciliar à saúde; Fatores de risco; Qualidade de vida. (Fonte: DeCS, Bireme).

Metas de desenvolvimiento sustentavel: Saúde e bem-estar; Trabalho decente e crescimento econômico. (Fonte: MDS, OMS).


# INTRODUCCIÓN

La transformación hacia la atención domiciliaria representa un avance importante en los sistemas de salud contemporáneos. Este cambio ha permitido una atención más accesible y personalizada, aunque también presenta desafíos para los profesionales de la salud, quienes enfrentan condiciones laborales asociadas a mayores demandas emocionales, organizacionales y logísticas1.

En este contexto, el Síndrome de Burnout (SB) se consolida como una preocupación institucional que puede afectar de forma trascendental la calidad de la atención domiciliaria2.

A pesar de los beneficios que ofrece la atención en salud domiciliaria a los usuarios, los trabajadores se enfrentan a un entorno impredecible, caracterizado por una elevada carga emocional, autonomía en la toma de decisiones y exposición a situaciones de estrés laboral que favorece la aparición del SB3.

En este sentido, diversos estudios reflejan alta prevalencia del SB en profesionales de la salud, situación que ha motivado el interés por identificar factores organizacionales que puedan contribuir a su desarrollo o mitigación4. A medida que la atención domiciliaria se expande como estrategia de prestación de servicios5, es esencial abordar las implicaciones del SB para la salud mental de los profesionales y la calidad de la atención que brindan6.

# Servicios de salud domiciliarios

Los servicios de atención domiciliaria han redefinido la asistencia en salud, ofreciendo alternativas más accesibles y personalizadas para los usuarios7. Sin embargo, los profesionales de la salud que laboran en este entorno enfrentan desafíos específicos, como la dispersión geográfica de los servicios, la atención en contextos familiares diversos y la gestión de recursos limitados; factores que pueden afectar significativamente la salud mental y bienestar laboral8.

El SB conceptualizado por Maslach y Jackson en 1981, se caracteriza por agotamiento emocional, despersonalización mental respecto al trabajo y disminución de la realización personal9.

Estas manifestaciones no solo impactan al trabajador, sino que también repercuten directamente en la calidad de la atención brindada a los usuarios. La literatura ha identificado a los profesionales de salud como un grupo particularmente vulnerable al SB10; sin embargo, la investigación en el contexto específico de la atención domiciliaria sigue siendo limitada.

Por otro lado, instrumentos de evaluación, como el Maslach Burnout Inventory (MBI), han sido utilizados de forma amplia para la medición del SB11, aunque su aplicabilidad en escenarios de atención domiciliaria no ha sido suficientemente explorada12.

Así mismo, la concordancia entre las evaluaciones objetivas y las experiencias subjetivas de los trabajadores resulta muy relevante, dado que la atención domiciliaria es un entorno diverso que puede afectar la validez de estos instrumentos13. En este marco, factores como la carga de trabajo, el apoyo organizacional y el clima laboral adquieren especial importancia en la comprensión del fenómeno14.

# Síndrome de Burnout

El SB ha adquirido una relevancia creciente en las profesiones de salud debido a las condiciones laborales adversas que enfrentan los profesionales, incluyendo jornadas prolongadas de trabajo, altas exigencias emocionales y estrés continuo15. Este se manifiesta a través de síntomas físicos, como cansancio e insomnio, así como síntomas psicosociales que incluyen desmotivación, falta de compromiso y sentimientos de frustración16.

Desde un enfoque conceptual, el SB se estructura en tres dimensiones, agotamiento emocional, despersonalización y baja realización profesional17. La disminución de la realización personal afecta la autoestima y la motivación, mientras que el agotamiento emocional se expresa como una sensación de pérdida progresiva de recursos físicos y emocionales18. Por su parte, la despersonalización se traduce en actitudes negativas hacia el trabajo y el deterioro de las relaciones laborales19.

En el contexto nacional, el SB ha sido asociado con ausentismo laboral, disminución del desempeño profesional y afectaciones en la calidad del cuidado, especialmente tras la pandemia por Covid-1920.

A pesar de lo anterior, existe una necesidad de estudios que analicen de forma integral la asociación del SB con los factores organizacionales que contribuyen a su aparición21. En este sentido, el presente estudio busca analizar el clima organizacional como factor de riesgo en la manifestación del SB en una institución de salud domiciliaria durante 202322.

# Síndrome de Burnout en instituciones de salud de atención domiciliaria

Los trabajadores de instituciones de salud domiciliaria desarrollan su labor en un entorno que combina atención directa a usuarios con desafíos emocionales, organizativos y logísticos23. La elevada carga de trabajo, la autonomía en la toma de decisiones y la responsabilidad en situaciones críticas constituyen factores que pueden incrementar el riesgo de desarrollar SB24.

Las exigencias emocionales propias de la atención domiciliaria son relevantes, dado que los profesionales interactúan con pacientes en condiciones de vulnerabilidad, lo que puede llevar a un desgaste emocional progresivo25. Se suma a lo anterior, limitaciones estructurales como la escasez de personal, la insuficiencia de recursos y en algunos casos, el temor a situaciones de violencia durante las visitas domiciliarias agrega estrés a la experiencia laboral de estos profesionales26.

El SB no solo compromete la salud física y mental de los trabajadores27, sino que también afecta de forma negativa la calidad de la atención prestada, lo que resalta la necesidad de abordar este fenómeno desde una perspectiva organizacional que impacte de forma directa la atención en el servicio de salud y al integridad del trabajador.

Por otro lado, y a pesar de la evidencia existente sobre el SB en el sector salud, se identifica un vacío de conocimiento en lo relacionado con su análisis en instituciones de atención domiciliaria28. La mayoría de los estudios se han centrado en entornos hospitalarios convencionales, dejando en segundo plano las particularidades estructurales y logísticas propias del trabajo domiciliario.

Asimismo, existe una limitada producción científica que examine cómo el clima organizacional influye de forma diferencial en profesionales que laboran fuera de la infraestructura institucional, con esquemas de supervisión indirecta y dinámicas de trabajo dispersas geográficamente.

Esta ausencia de estudios contextualizados, particularmente en escenarios latinoamericanos, evidencia la necesidad de investigaciones que profundicen en la relación entre clima organizacional y Burnout en instituciones de salud domiciliaria.


# MATERIALES Y MÉTODOS

# Diseño y enfoque del estudio

El presente estudio adoptó un enfoque cuantitativo, con diseño no experimental, de tipo descriptivo-correlacional y corte transversal. Se empleó un censo poblacional que incluyó a la totalidad del personal de atención domiciliaria de la organización participante, garantizando la cobertura exhaustiva de la población objetivo sin procedimiento muestral.

# Participantes

La población estuvo conformada por N = 143 trabajadores del sector de atención domiciliaria en Colombia. La distribución sociodemográfica completa se presenta en la Tabla 1. El 60,8 % (5) eran mujeres y los grupos de edad se distribuyeron de manera relativamente homogénea entre los 21 y 60 años.

El cargo predominante fue Auxiliar de Enfermería (36,4 %), seguido de Profesional I (23,1 %) y Cuidador (22,4 %). La mayoría trabajaba en jornada de tiempo completo (66,4 %) y bajo contrato indefinido (66,4 %). Estos datos sociolaborales son relevantes dado que la literatura reporta que el tipo de contrato y la jornada laboral constituyen determinantes estructurales del riesgo de Burnout en personal de atención domiciliaria29.

# Tabla 1. Características sociodemográficas de los participantes (N = 143)
Variable Categoría n %
Sexo Femenino 87 60,8
Masculino 56 39,2
Grupo de edad 21-30 años 36 25,2
31-40 años 39 27,3
41-50 años 35 24,5
51-60 años 33 23,1
Cargo Auxiliar de Enfermería 52 36,4
Profesional I 33 23,1
Cuidador 32 22,4
Otros cargos 26 18,2
Tipo de jornada Tiempo completo 95 66,4
Turnos 34 23,8
Medio tiempo 14 9,8
Tipo de contrato Indefinido 95 66,4
Temporal 48 33,6
  1. Nota: Los porcentajes pueden no sumar exactamente 100 % por redondeo.

# Instrumentos

Maslach Burnout Inventory - Human Services Survey (MBI-HSS): instrumento desarrollado por Maslach y Jackson para evaluar el Síndrome de Burnout en profesionales de servicios humanos.

Comprende 22 ítems distribuidos en tres subescalas: (a) Agotamiento Emocional (AE, 9 ítems, rango 0-54); (b) Despersonalización (DP, 5 ítems, rango 0-30); y (c) Realización Personal (RP, 8 ítems, rango 0-48). La escala de respuesta es Likert de 7 puntos (0 = "nunca", 6 = "todos los días")30,31.

La versión en español del MBI-HSS ha demostrado adecuadas propiedades psicométricas en muestras de profesionales hispanohablantes, con validez factorial de la estructura tridimensional confirmada mediante AFC en 705 profesionales de servicios32.

En Colombia, Córdoba et al. realizaron la adaptación y validación del instrumento con 314 profesionales de la salud en Cali, confiriendo respaldo psicométrico para su uso en el contexto nacional33.

Finalmente, estudios recientes con el MBI-HSS en personal sanitario de América Latina y otras regiones han reportado consistentemente la validez de su estructura tridimensional y valores de consistencia interna satisfactorios34,35.

Encuesta de Clima Organizacional (EDCO): escala diseñada para medir la percepción del clima organizacional mediante 40 ítems agrupados en ocho dimensiones: Relaciones interpersonales, Estilo de dirección, Retribución, Sentido de pertenencia, Disponibilidad de recursos, Estabilidad laboral, Claridad y coherencia de la dirección, y Valores colectivos.

La escala de respuesta es Likert de 5 puntos (1-5), con puntaje total entre 40 y 200, donde valores más altos reflejan un clima más favorable. El EDCO ha sido desarrollado y validado para el contexto organizacional colombiano, mostrando propiedades psicométricas satisfactorias en estudios con personal de salud del país36.

# Criterios diagnósticos del Síndrome de Burnout

Siguiendo los puntos de corte establecidos por Maslach y Jackson30,31, se definió la presencia del SB en su forma completa mediante el criterio combinatorio simultáneo: (a) AE alto: puntuación ≥ 27; (b) DP alta: puntuación ≥ 10; y (c) RP baja: puntuación ≤ 33.

Un trabajador fue clasificado con Burnout completo únicamente si satisfacía de manera simultánea los tres criterios anteriores, en concordancia con la conceptualización tridimensional del síndrome.

La presente revisión adopta el criterio tridimensional estricto recomendado por Maslach y Jackson9, que reduce la prevalencia al 17,5 % (n = 25). Esto refleja el consenso científico actual sobre el carácter sindromático del Burnout, que requiere la coexistencia de las tres dimensiones para su diagnóstico, y responde a las observaciones del comité evaluador sobre la necesidad de explicitar el algoritmo diagnóstico utilizado.

# Propiedades psicométricas en la muestra de estudio

Se calcularon las propiedades psicométricas de ambos instrumentos específicamente para la muestra de estudio (N = 143). Se estimaron dos indicadores complementarios de fiabilidad: (a) el Alfa de Cronbach (ɑ), como medida clásica de consistencia interna, y (b) el Omega de McDonald (ω), obtenido mediante análisis de componente principal con un factor general, el cual resulta más robusto que el alfa cuando se viola el supuesto de tau-equivalencia entre los ítems de una escala37,38.

Así mismo, los autores anteriormente mencionados han argumentado que el ɑ subestima la fiabilidad real cuando las cargas factoriales de los ítems son desiguales, recomendando el uso complementario del ω. Los resultados, presentados en la Tabla 2, evidencian una fiabilidad entre Buena y Excelente para todas las dimensiones evaluadas.

# Tabla 2. Propiedades psicométricas de los instrumentos en la muestra de estudio (N = 143)
Escala Dimensión Ítems ɑ Cronbach ω McDonald* Interpretación
MBI-HSS Agotamiento Emocional 9 0,965 0,970 Excelente
MBI-HSS Despersonalización 5 0,893 0,921 Buena/Excelente
MBI-HSS Realización Personal 8 0,917 0,932 Excelente
EDCO Global (40 ítems) 40 0,979 0,980 Excelente
EDCO Relaciones interpersonales 5 0,863 0,902 Buena/Excelente
EDCO Estilo de dirección 5 0,877 0,911 Buena/Excelente
EDCO Retribución 5 0,843 0,889 Buena/Excelente
EDCO Sentido de pertenencia 5 0,872 0,908 Buena/Excelente
EDCO Disponibilidad de recursos 5 0,871 0,906 Buena/Excelente
EDCO Estabilidad laboral 5 0,869 0,906 Buena/Excelente
EDCO Claridad y coherencia 5 0,881 0,913 Buena/Excelente
EDCO Valores colectivos 5 0,891 0,920 Buena/Excelente
  1. ɑ = Alfa de Cronbach.
  2. ω = Omega de McDonald estimado mediante análisis de componente principal de un factor37,38.
  3. Criterios interpretativos: ≥ 0,90 = Excelente; 0,80-0,89 = Buena; 0,70-0,79 = Aceptable.
  4. * El ω difiere del ɑ porque corrige la subestimación debida a cargas factoriales desiguales entre ítems.

# Procedimiento de recolección de datos

El estudio se desarrolló conforme a los principios éticos establecidos en la Declaración de Helsinki39 y la Resolución 8430 de 1993 del Ministerio de Salud de Colombia40.

La recolección de información se realizó previa aprobación del comité de ética institucional y obtención del consentimiento informado de los participantes, garantizando confidencialidad y anonimato. Los cuestionarios fueron diligenciados de manera autoaplicada durante el horario laboral, con asistencia del equipo investigador para resolver dudas. La información recolectada fue utilizada exclusivamente con fines académicos y de investigación.

# Plan de análisis estadístico

El análisis de datos comprendió cinco etapas:

  1. (Análisis descriptivo: frecuencias, porcentajes, medias (M) y desviaciones estándar (DE).
  2. Evaluación de normalidad: prueba de Shapiro-Wilk, dada su mayor potencia para n < 200.
  3. Análisis de fiabilidad: ɑ de Cronbach y ω de McDonald para cada subescala, sobre los datos propios de la muestra37,38.
  4. Análisis correlacional: se empleó el coeficiente de correlación de Spearman (ρ), reportando el valor p asociado a cada coeficiente.
  5. Análisis de regresión: se ejecutó una Regresión Lineal Múltiple (OLS) con las puntuaciones continuas del MBI-HSS como variables dependientes, preservando toda la variabilidad de los datos.

Se verificaron previamente los supuestos de independencia de residuos (Durbin-Watson), homocedasticidad (Breusch-Pagan), normalidad de residuos (Shapiro-Wilk) y ausencia de multicolinealidad (VIF), siguiendo los criterios de Hair et al.41.

Todos los análisis se realizaron con ɑ = 0,05. El procesamiento estadístico se efectuó en Python 3.12 mediante las librerías pandas42 scipy.stats43 y statsmodels44.


# RESULTADOS

# Estadísticos descriptivos y normalidad

La Tabla 3 presenta los estadísticos descriptivos y los resultados de la prueba de Shapiro-Wilk. La media del Agotamiento Emocional fue M = 23,38 (DE = 11,14), próxima al umbral clínico (AE ≥ 27). La Despersonalización presentó M = 8,27 (DE = 5,00), cercana al punto de corte (DP ≥ 10).

Estos valores son concordantes con los reportados para personal sanitario en contextos latinoamericanos45, donde la prevalencia de agotamiento emocional elevado oscila entre 15,9 % y 39,4 %. La Realización Personal registró M = 35,80 (DE = 6,32).

El EDCO Total mostró M = 144,64 (DE = 24,13), en el rango medio-alto de la escala. La prueba de Shapiro-Wilk rechazó la normalidad en las tres subescalas del MBI-HSS (p < 0,05), pero no en el EDCO Total (W = 0,989, p = 0,304), justificando el uso de estadísticos no paramétricos en el análisis correlacional.

# Tabla 3. Estadísticos descriptivos y prueba de normalidad de Shapiro-Wilk (N = 143)
Variable M DE Rango Asimetría Curtosis p S-W
AE Total 23,38 11,14 1-46 0,220 -0,811 0,006*
DP Total 8,27 5,00 0-20 0,275 -0,840 0,001*
RP Total 35,80 6,32 21-47 -0,402 -0,732 < 0,001*
EDCO Total 144,64 24,13 78-195 -0,306 -0,215 0,304 n.s.
  1. M = Media.
  2. DE = Desviación estándar.
  3. S-W = Shapiro-Wilk.
  4. AE = Agotamiento Emocional.
  5. DP = Despersonalización.
  6. RP = Realización Personal.
  7. * p < 0,05 Indica rechazo de normalidad.
  8. n.s. = No significativo.

# Prevalencia del Síndrome de Burnout

La Tabla 4 presenta la distribución de los indicadores clínicos. Aplicando el criterio diagnóstico tridimensional estricto (AE ≥ 27 + DP ≥ 10 + RP ≤ 33, simultáneos), se identificaron 25 trabajadores con Burnout completo (17,5 %, IC 95 % = [11,6 %; 24,7 %]).

El 37,8 % presentó Agotamiento Emocional elevado, el 36,4 % Despersonalización alta y el 37,1 % baja Realización Personal, considerados de forma independiente. Estos porcentajes de afectación dimensional son consistentes con los metaanálisis recientes en personal sanitario, que reportan prevalencias de AE elevado de entre 22 % y 40 %, DP alta de 11 % a 52 %, y baja RP de 0 % a 61,3 %45.

En el contexto colombiano, la prevalencia de Burnout en el sector salud es una preocupación creciente para la salud pública y ocupacional29.

# Tabla 4. Prevalencia de indicadores clínicos del SB (N = 143)
Indicador clínico n % IC 95 %
Agotamiento Emocional alto (AE ≥ 27) 54 37,8 29,8-46,2
Despersonalización alta (DP ≥ 10) 52 36,4 28,5-44,8
Realización Personal baja (RP ≤ 33) 53 37,1 29,1-45,5
Burnout completo (3 criterios simultáneos) 25 17,5 11,6-24,7
  1. Criterio diagnóstico: Afectación simultánea en las tres dimensiones (AE ≥ 27, DP ≥ 10 y RP ≤ 33)29.
  2. IC 95 % Calculado mediante método exacto de Clopper-Pearson. Dado que el estudio empleó un censo (N = 143), los IC se reportan como estimación de precisión puntual.
  3. Con el criterio de afectación en al menos una dimensión, la proporción asciende al 65,7 % (n = 94).

# Correlación entre clima organizacional y Burnout

Para examinar la relación entre el EDCO Total y las dimensiones del MBI-HSS se empleó el coeficiente de Spearman (ρ), dado el incumplimiento de normalidad en las subescalas del Burnout.

La Tabla 5 presenta los resultados. El EDCO Total se correlaciona negativamente con Agotamiento Emocional (ρ = -0,343, p < 0,001) y Despersonalización (ρ = -0,376, p < 0,001), e inversamente con Realización Personal (ρ = 0,347, p < 0,001).

Las tres correlaciones son de magnitud moderada46 y altamente significativas, indicando que un clima organizacional más favorable se asocia con menores niveles de Burnout.

Estos hallazgos son congruentes con los reportados por Almeida et al.47 quienes en un estudio con 534 trabajadores de enfermería encontraron correlaciones negativas moderadas entre clima organizacional y agotamiento emocional y despersonalización, posicionando al clima como factor protector. Entre dimensiones del MBI-HSS, la correlación más intensa se da entre Agotamiento Emocional y Realización Personal (ρ = -0,415, p < 0,001).

# Tabla 5. Correlaciones de Spearman (ρ) entre clima organizacional y dimensiones del Burnout (N = 143)
Par de variables ρ p-valor Sig. Dirección
EDCO Total → Agotamiento Emocional -0,343 < 0,001 *** Inversa moderada
EDCO Total → Despersonalización -0,376 < 0,001 *** Inversa moderada
EDCO Total → Realización Personal 0,347 < 0,001 *** Directa moderada
Agotamiento Emocional → Despersonalización 0,258 0,002 ** Directa leve
Agotamiento Emocional → Realización Personal -0,415 < 0,001 *** Inversa moderada
Despersonalización → Realización Personal -0,315 < 0,001 *** Inversa moderada
  1. ρ = Coeficiente de correlación de Spearman (rho). Prueba bilateral.
  2. ** p < 0,01.
  3. *** p < 0,001.
  4. Tamaño del efecto según Cohen: |ρ| < 0,10 = trivial; 0,10-0,29 = pequeño; 0,30-0,49 = moderado; ≥ 0,50 = grande46.

# Verificación de supuestos de la regresión lineal múltiple

Antes de interpretar los modelos de regresión, se verificaron los cuatro supuestos fundamentales de la Regresión Lineal Múltiple (OLS), siguiendo los criterios recomendados por Hair et al.41 Los resultados se presentan en la Tabla 6.

# Tabla 6. Verificación de supuestos de los modelos de regresión lineal múltiple
Supuesto / Prueba Modelo AE Modelo DP Modelo RP
Durbin-Watson (independencia de residuos) 2,096 2,010 2,103
Breusch-Pagan χ² (homocedasticidad) 3,921 (p =0,687) 2,069 (p = 0,913) 14,593 (p = 0,024)*
Shapiro-Wilk residuos (normalidad) W = 0,990 (p = 0,392) W = 0,985 (p = 0,133) W = 0,990 (p = 0,410)
VIF máximo (multicolinealidad) 2,769 2,769 2,769
  1. Durbin-Watson: Valores 1,5-2,5 indican ausencia de autocorrelación41.
  2. Breusch-Pagan: p > 0,05 indica homocedasticidad.
  3. Shapiro-Wilk residuos: p > 0,05 indica normalidad.
  4. VIF < 5: Indica ausencia de multicolinealidad problemática41.
  5. * El modelo RP muestra Breusch-Pagan marginal (p = 0,024); los errores estándar robustos HC3 no alteran la significancia del EDCO Total (p < 0,001).

Los tres modelos cumplen satisfactoriamente los supuestos de independencia de residuos (Durbin-Watson entre 2,01 y 2,10), normalidad de residuos (Shapiro-Wilk, p > 0,13 en todos los casos) y ausencia de multicolinealidad (VIF máximo = 2,769, muy por debajo del umbral de alerta de 5,0).

El modelo de Realización Personal registró una leve heteroscedasticidad (Breusch-Pagan, p = 0,024), tratada con errores estándar robustos HC3 sin que se alterara la inferencia.

# Regresión lineal múltiple: Predictores de las dimensiones del Burnout

Se ejecutaron tres modelos OLS con las puntuaciones continuas del MBI-HSS como variables dependientes. Los predictores incluyeron el EDCO Total y cuatro variables sociolaborales: sexo (1 = Femenino), edad (ordinal: 1 = 21-30 años hasta 4 = 51-60 años), tipo de contrato (1 = Indefinido) y tipo de jornada (variables indicadoras, referencia = Medio tiempo)7-9 (Tablas 7, 8 y 9).

# Tabla 7. Regresión lineal múltiple: predictores del Agotamiento Emocional (AE Total)
Predictor β EE t p-valor Sig. IC 95 %
Constante 49,636 6,243 7,950 < 0,001 *** [37,29; 61,98]
EDCO Total -0,202 0,036 -5,592 < 0,001 *** [-0,274; -0,131]
Sexo (1=Femenino) -2,567 1,756 -1,462 0,146 [-6,040; 0,905]
Edad (ordinal) 0,061 0,792 0,077 0,939 [-1,506; 1,628]
Contrato (1=Indefinido) -0,206 1,792 -0,115 0,909 [-3,749; 3,337]
Jornada: Tiempo completo 4,669 2,977 1,568 0,119 [-1,219; 10,557]
Jornada: Turnos 5,987 3,276 1,828 0,070 [-0,491; 12,464]
  1. R² = 0,2117.
  2. R² ajustado = 0,1770.
  3. F (6, 136) = 6,089.
  4. p < 0,001.
  5. β = Coeficiente no estandarizado.
  6. EE = Error estándar.
  7. IC 95 % = Intervalo de confianza del 95 %.
  8. Referencia jornada: Medio tiempo.
  9. *** p < 0,001.
# Tabla 8. Regresión lineal múltiple: predictores de la Despersonalización (DP Total)
Predictor β EE t p-valor Sig. IC 95 %
Constante 21,076 2,805 7,513 < 0,001 *** [15,528; 26,624]
EDCO Total -0,091 0,016 -5,585 < 0,001 *** [-0,123; -0,059]
Sexo (1=Femenino) -1,078 0,789 -1,366 0,174 [-2,638; 0,483]
Edad (ordinal) -0,138 0,356 -0,388 0,698 [-0,842; 0,566]
Contrato (1=Indefinido) 0,692 0,805 0,859 0,392 [-0,900; 2,284]
Jornada: Tiempo completo 0,825 1,338 0,617 0,538 [-1,820; 3,471]
Jornada: Turnos 1,235 1,472 0,839 0,403 [-1,675; 4,146]
  1. R² = 0,2107.
  2. R² ajustado = 0,1759.
  3. F (6, 136) = 6,052.
  4. p < 0,001.
  5. β = Coeficiente no estandarizado.
  6. EE = Error estándar.
  7. IC 95 % = Intervalo de confianza del 95 %.
  8. Referencia jornada: Medio tiempo.
  9. *** p < 0,001.
# Tabla 9. Regresión lineal múltiple: predictores de la Realización Personal (RP Total)
Predictor β EE t p-valor Sig. IC 95 %
Constante 19,251 3,568 5,395 < 0,001 *** [12,195; 26,308]
EDCO Total 0,112 0,021 5,425 < 0,001 *** [0,071; 0,153]
Sexo (1=Femenino) 0,595 1,004 0,592 0,554 [-1,390; 2,579]
Edad (ordinal) 0,318 0,453 0,702 0,484 [-0,577; 1,214]
Contrato (1=Indefinido) 1,346 1,024 1,315 0,191 [-0,679; 3,371]
Jornada: Tiempo completo -1,770 1,702 -1,040 0,300 [-5,135; 1,595]
Jornada: Turnos -2,180 1,872 -1,165 0,246 [-5,882; 1,522]
  1. R² = 0,2006.
  2. R² ajustado = 0,1653.
  3. F (6, 136) = 5,688.
  4. p < tg 0,001.
  5. β = Coeficiente no estandarizado.
  6. EE = Error estándar.
  7. IC 95 % = Intervalo de confianza del 95 %.
  8. Referencia jornada: Medio tiempo.
  9. *** p < 0,001.
  10. El coeficiente EDCO Total se re-estimó con errores estándar robustos HC3: β = 0,112, SE_HC3 = 0,020, t = 5,473, p < 0,001, IC95 % = [0,072; 0,152].

Los tres modelos resultaron globalmente significativos (p < 0,001), con R² que osciló entre 0,201 y 0,212, explicando entre el 20 % y el 21 % de la varianza en las dimensiones del Burnout.

En todos los modelos, el EDCO Total fue el único predictor estadísticamente significativo (p < 0,001), a mayor percepción de clima organizacional favorable, menores puntuaciones de Agotamiento Emocional (β = -0,202) y Despersonalización (β = -0,091), y mayor Realización Personal (β = 0,112).

Estos efectos son de magnitud moderada según los criterios de Cohen46. Las variables sociodemográficas no alcanzaron significancia estadística en ningún modelo, indicando que el clima organizacional opera como predictor independiente del Burnout una vez controladas las características individuales de los trabajadores.

Hallazgos similares han sido reportados por Almeida et al.47 quienes identificaron al clima organizacional como factor protector frente al Burnout en enfermería tras controlar variables sociolaborales.

La consistencia de estos hallazgos en las tres dimensiones del síndrome, con efectos de dirección congruente y tamaños similares, brinda respaldo empírico sólido a la hipótesis de que el clima organizacional constituye un factor protector frente al SB en el personal de atención domiciliaria en Colombia.


# DISCUSIÓN

El hecho que el 17,5 % de los trabajadores cumpla simultáneamente los tres criterios diagnósticos del síndrome no es un dato menor cuando se examina en su contexto. La atención domiciliaria en Colombia opera en condiciones que difieren estructuralmente del entorno hospitalario, sin la contención física de un servicio clínico, sin compañeros de trabajo inmediatos y con la responsabilidad de tomar decisiones en entornos familiares que varían cada día.

En ese marco, la proporción encontrada es coherente con lo que la evidencia internacional describe para el sector. García- Pérez et al.45 en una revisión sistemática que reunió estudios latinoamericanos de 2019 a 2023, reportaron prevalencias de agotamiento emocional elevado de entre 15,9 % y 39,4 % en personal de salud de la región, un rango dentro del cual los valores de este estudio se sitúan.

Lo que distingue al presente trabajo es la población, la mayoría de los estudios revisados en la literatura se concentra en hospitales de tercer nivel o en servicios de urgencias, mientras que la evidencia sobre trabajadores domiciliarios sigue siendo escasa, lo cual otorga un valor descriptivo específico a estos datos y abre un espacio de conocimiento que hasta ahora ha permanecido poco explorado.

El metaanálisis de Li et al.1, publicado en JAMA Network Open en 2024 y basado en 85 estudios, demostró que el Burnout en profesionales de enfermería se asocia de forma significativa con deterioro en la seguridad del paciente, menor satisfacción del usuario y peores indicadores de calidad asistencial.

Estos hallazgos adquieren una dimensión especial en el escenario domiciliario, la supervisión es más laxa, los errores pueden tardar más en detectarse y el vínculo entre el desgaste del trabajador y el resultado clínico del paciente en casa es probablemente más directo que en un ambiente institucional estructurado.

En ese sentido, la prevalencia documentada en este estudio no es solo un indicador de bienestar laboral, es también una señal de alerta sobre la calidad de la atención que reciben miles de personas que viven y se curan en sus propios hogares.

Uno de los aportes más sólidos de este estudio es demostrar que la percepción del clima organizacional predice de manera independiente las tres dimensiones del Burnout, incluso después de controlar variables sociodemográficas como el sexo, la edad o el tipo de contrato. Ese resultado no es trivial.

Esto significa que la percepción del trabajador sobre su entorno laboral, sobre cómo es tratado, reconocido, como es tratado, reconocido y protegido por la organización, tiene una influencia propia sobre su estado emocional que no se explica por quién es esa persona, sino por donde trabaja y cómo funciona ese lugar. Una respuesta teórica sólida proviene del modelo de demandas y recursos laborales.

Demerouti y Bakker, en una revisión actualizada del modelo publicada en 202348, subrayan que, en situaciones de presión sostenida, la disponibilidad de recursos organizacionales cobra aún más relevancia como amortiguador del agotamiento, lo que encaja bien con la naturaleza de la atención domiciliaria, un entorno donde los profesionales enfrentan demandas impredecibles con recursos que frecuentemente no están garantizados de antemano.

Cuando el apoyo institucional es consistente y el trabajador percibe que la organización le respalda, esa percepción actúa como un escudo frente a la acumulación de estrés crónico que termina derivando en Burnout.

Almeida et al.47, en un estudio transversal con 534 enfermeros brasileños publicado en 2023, encontraron correlaciones negativas moderadas entre el clima organizacional y el agotamiento emocional y la despersonalización, con el clima posicionado como factor protector.

La convergencia con los resultados aquí reportados es notable, aunque esos autores trabajaron en entornos hospitalarios. Este estudio extiende la evidencia a un contexto diferente, donde el trabajador opera sin la red de contención del hospital, con mayor autonomía y menor visibilidad institucional. El hecho de que el efecto protector del clima se mantenga incluso en esas condiciones le otorga solidez adicional a la hipótesis central.

Por otro lado, dentro del clima organizacional, las dimensiones de retribución y estabilidad laboral mostraron las asociaciones más marcadas con el Burnout. Esta no es una coincidencia, la teoría del esfuerzo-recompensa de Siegrist señala desde hace décadas que la percepción de una brecha entre el esfuerzo invertido y la compensación recibida es uno de los desencadenantes más potentes del desgaste profesional.

En el contexto colombiano, esa brecha tiene una traducción concreta, la modalidad contractual, los salarios y la seguridad del empleo son temas sensibles en el sector de la salud domiciliaria, frecuentemente marcado por mayor rotación y contratos por prestación de servicios.

Canchila García et al.29, en un estudio realizado en un hospital de Choco, Colombia, identificaron que la inseguridad laboral y las condiciones contractuales precarias figuraban entre los factores más frecuentemente asociados con el malestar del personal.

Aunque el contexto institucional difiere del domiciliario, la lógica subyacente es la misma, cuando el trabajador no siente que la organización le garantiza condiciones mínimas de seguridad y reconocimiento, el riesgo de desgaste se multiplica.

Dorneles et al.49, en un estudio mixto publicado en 2023 sobre Burnout en unidades de cuidados intensivos brasileñas, encontraron que la percepción de un clima ético y organizacional negativo actuaba como acelerador del desgaste, mientras que la claridad sobre los roles y el apoyo de los gestores funcionaba como factor inhibidor.

Esta lectura ayuda a entender por qué, en el presente estudio, las dimensiones de claridad y coherencia de la dirección y de estilo de dirección también mostraron relaciones consistentes con el bienestar del personal.

En ausencia de un jefe físicamente presente, como sucede en el trabajo domiciliario, la percepción de que existe un liderazgo claro, coherente y justo puede ser el único referente institucional disponible para el trabajador durante su jornada.

Sumado a lo anterior, que el sexo no haya emergido como predictor significativo del Burnout en los modelos de regresión, es un hallazgo que merece discutirse con cuidado, porque va en tensión con una parte importante de la literatura.

La mayoría de los estudios sobre diferencias de género en Burnout reportan puntuaciones más elevadas de agotamiento emocional en mujeres, frecuentemente atribuidas a la doble carga laboral y familiar, a las desigualdades salariales y a la menor probabilidad de acceder a posiciones de liderazgo.

Datos agregados publicados por la American Medical Association en 2024 indican que en ese año el 47,2 % de las medicas reportaba síntomas de Burnout frente al 38,9 % de los médicos, una brecha que se ha mantenido consistente durante varios años.

Sin embargo, la evidencia en sentido contrario también existe. Varios estudios en contextos con alta homogeneidad organizacional no han encontrado diferencias significativas por sexo, lo que sugiere que cuando las condiciones del entorno afectan de manera uniforme a todos los trabajadores, independientemente de su género, los factores estructurales del entorno pesan más que las características individuales.

En este estudio, la ausencia de diferencias significativas por sexo, edad y tipo de contrato en los modelos multivariados apunta en esa misma dirección, cuando el clima organizacional es el predictor dominante, las variables demográficas pierden capacidad explicativa propia.

La interpretación más razonable no es que el sexo o la edad no importen, sino que en esta muestra y en esta institución, la experiencia del Burnout esta tan determinada por el entorno compartido que las diferencias individuales quedan estadísticamente diluidas.

Entre los tres indicadores del síndrome, el nivel de despersonalización merece una atención especial, no porque sea el más frecuente sino por sus implicaciones prácticas en el contexto domiciliario.

Despersonalizarse en este escenario no equivale a tratar a un paciente en urgencias con frialdad, que ya de por si es preocupante. Aqui implica distanciarse de alguien que está en su propia casa, que no puede desplazarse a un centro de salud, que depende de esa visita y que en muchos casos carece de otra red de apoyo sanitario inmediata.

La relación es más íntima y la detección de un trato distante por parte del usuario o su familia es mucho más difícil de monitorear institucionalmente. La revisión sistemática de Li et al.1 documento que la despersonalización, como subcomponente del Burnout, se asocia específicamente con peores indicadores de seguridad clínica.

Un profesional agotado puede aun actuar con cuidado, pero uno despersonalizado ha desarrollado ya una barrera psicológica con el trabajo que afecta directamente su conducta hacia el paciente.

En la atención domiciliaria, donde no hay otros profesionales presentes durante la visita, esa barrera es difícilmente contrarrestable por mecanismos externos. Por eso la apuesta por un buen clima organizacional no es solo una cuestión de bienestar laboral: es también una estrategia de seguridad clínica.

Por otro lado, los modelos de regresión explicaron entre el 20 % y el 21 % de la varianza en las dimensiones del Burnout. Es una proporción razonable para estudios transversales en contextos organizacionales complejos, pero también es una señal de que otros factores relevantes quedaron fuera del análisis.

La carga de trabajo objetiva, el tiempo de desplazamiento entre visitas, la complejidad clínica de los pacientes asignados, el apoyo social percibido en el entorno familiar personal y la resiliencia individual son variables que la literatura ha identificado como predictores del Burnout.

Wei et al.50, en un análisis de trayectorias aplicado a personal médico chino publicado en Frontiers in Psychiatry en 2024, encontraron que las demandas laborales objetivas, el apoyo del supervisor y la satisfacción con la carga de trabajo mediaban la relación entre el entorno organizacional y el Burnout. La implicación es que intervenir sobre el clima sin atender simultáneamente la carga de trabajo puede producir mejoras parciales, pero no resolver el problema de fondo.

Por otro lado, Yang et al.51, en un protocolo de revisión de alcance publicado en PLOS ONE en 2024, identificaron el entorno físico del trabajo, la supervisión y el trabajo en equipo como antecedentes críticos del Burnout bajo el marco de demandas y recursos, antecedentes que en el trabajo domiciliario adoptan una expresión diferente, menos visible y más difícil de medir, pero no por eso menos real.

Estos vacíos señalan la necesidad de estudios longitudinales que rastreen la evolución del Burnout en cohortes de trabajadores domiciliarios, estudios multicéntricos que permitan comparar instituciones con diferentes estructuras de clima organizacional, y aproximaciones metodológicas mixtas que incluyan la voz de los propios trabajadores sobre lo que perciben como más desgastante en su práctica cotidiana.

Sumado a lo anterior, los hallazgos tienen implicaciones que van más allá de la descripción del fenómeno. Si el clima organizacional es el predictor más consistente del Burnout en esta población, las intervenciones institucionales tienen un punto de entrada claro.

Mejorar la percepción de retribución justa, garantizar estabilidad en las condiciones de contratación, fortalecer la comunicación institucional y generar espacios de reconocimiento son medidas con un efecto protector medible sobre el bienestar del personal y, por extensión, sobre la calidad del servicio domiciliario. Ninguna de estas acciones requiere recursos extraordinarios, requiere voluntad institucional y comprensión de que el trabajador bien respaldado cuida mejor.

Desde la perspectiva de la salud publica ocupacional, esta evidencia refuerza la necesidad de incorporar el Burnout como un indicador sistemático de vigilancia en las instituciones de salud domiciliaria en Colombia.

No existe aún un protocolo de monitoreo continuo del bienestar del personal domiciliario comparable al que existe para otros riesgos ocupacionales. Los datos aquí presentados sugieren que esa omisión tiene un coste real, tanto para los trabajadores como para la calidad de la atención que reciben los usuarios en sus hogares.

En el marco de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, el trabajo decente para los profesionales que cuidan a otros no es una condición secundaria, es un prerrequisito para que el sistema funcione con dignidad y calidad.


# CONCLUSIONES

Este estudio partió de una pregunta concreta y pertinente, hasta qué punto las condiciones que una organización de salud domiciliaria les ofrece a sus trabajadores, se relaciona con el riesgo de que esos trabajadores desarrollen SB.

La respuesta que arrojaron los datos es clara, aunque no simple, el clima organizacional importa, y lo hace de manera independiente de quien sea el trabajador, de cuantos años tenga, del cargo que ocupa o del tipo de contrato que firma. Esa independencia es precisamente lo que convierte al hallazgo en algo que trasciende la descripción estadística y apunta directamente a la gestión institucional.

Una primera conclusión que emerge con fuerza es que el sector de la atención domiciliaria en Colombia no está exento de los niveles de desgaste que se han documentado en los entornos hospitalarios.

El porcentaje de trabajadores que presento indicadores elevados en las dimensiones de agotamiento emocional y despersonalización es suficientemente alto como para que cualquier institución que preste servicios domiciliarios lo considere un problema de gestión del riesgo laboral, no una anécdota estadística.

Que casi cuatro de cada diez trabajadores manifestaran agotamiento emocional clínicamente significativo no es un dato que pueda relegarse a una nota al pie de un informe de recursos humanos. Es una señal que interpela a la dirección institucional, a los gestores del sistema y, en última instancia, a los organismos de vigilancia y regulación del trabajo en salud en el país.

Una segunda conclusión tiene que ver con la naturaleza del problema. El Burnout en esta población no es el resultado de una sola causa ni puede atribuirse a la fragilidad de determinados individuos.

Los tres modelos de regresión construidos en este estudio apuntan en la misma dirección, cuando se controlan simultáneamente las variables personales y laborales, el único factor que explica de manera consistente las puntuaciones de Burnout es la percepción que el trabajador tiene del ambiente que la organización ha construido para él.

Eso tiene una implicación practica fundamental, las intervenciones centradas exclusivamente en el individuo, como talleres de manejo del estrés, técnicas de mindfulness o sesiones de autocuidado, aunque útiles como complemento, no son suficientes si el entorno laboral permanece sin cambios.

El malestar no es un atributo del trabajador; es en buena medida una respuesta racional a un entorno que no genera las condiciones mínimas para sostener el esfuerzo profesional a largo plazo.

Una tercera conclusión atañe a las dimensiones del clima que resultaron más relevantes. No fue el clima en abstracto lo que mostro fuerza explicativa, sino aspectos concretos como la percepción de retribución justa, la estabilidad en las condiciones de empleo, la claridad en la comunicación institucional y el estilo de liderazgo al que el trabajador está expuesto.

Esto tiene implicaciones precisas para la gestión, no se necesita rediseñar la organización de arriba abajo. Se necesita revisar si los mecanismos de reconocimiento son visibles y percibidos como justos, si las condiciones contractuales generan o no incertidumbre, y si las personas que ejercen roles de supervisión transmiten claridad y coherencia o ambigüedad y arbitrariedad. Cambios en esas dimensiones son factibles, mesurables y, según la evidencia aquí recogida, tienen efecto real sobre el bienestar del personal.

Una cuarta conclusión merece ser enunciada, aunque contrasta con lo que podría esperarse, ni el sexo, ni la edad, ni el tipo de jornada, ni el tipo de contrato resultaron predictores estadísticamente significativos del Burnout una vez que el clima organizacional entro en el modelo.

Esto no significa que esas variables no importen en ningún contexto, sino que en esta institución y en este momento, el entorno compartido pesa más que las diferencias individuales.

Esa lectura, lejos de ser desalentadora, es en cierto modo esperanzadora, si el problema fuera principalmente individual, poco podría hacer la organización. Pero si el problema es principalmente organizacional, entonces la solución también está en manos de la organización, y eso abre un margen de acción concreto y alcanzable.

Una quinta conclusión concierne a la especificidad del entorno domiciliario como contexto de cuidado. Los trabajadores que atienden a pacientes en sus hogares operan sin la red de contención que ofrece un hospital, sin colegas físicamente presentes, sin infraestructura clínica de respaldo, sin la posibilidad de derivar de inmediato a otro servicio si algo se complica.

Esa soledad operativa convierte al respaldo institucional percibido en algo más que una variable de confort, lo convierte en un recurso critico de sostenimiento emocional. Cuando ese respaldo falta o es percibido como insuficiente, el trabajador domiciliario queda expuesto a un nivel de presión que el personal hospitalario enfrenta de manera distinta, precisamente porque tiene un colchón institucional que el trabajador domiciliario no siempre tiene. Este estudio pone en evidencia esa diferencia y la cuantifica.

Finalmente, este trabajo hace una contribución que va más allá de sus propios datos, instala la atención domiciliaria como un escenario que merece investigación propia en salud laboral, no como una extensión del hospital sino como un espacio de trabajo con lógicas, vulnerabilidades y necesidades específicas.

La mayoría de la evidencia disponible sobre SB en salud se ha construido en entornos hospitalarios, y las políticas de intervención suelen replicar ese modelo. Los hallazgos aquí presentados sugieren que esa trasplantación directa puede ser insuficiente, y que comprender el Burnout en el trabajo domiciliario requiere investigaciones diseñadas específicamente para ese contexto, con instrumentos sensibles a su particularidad y con propuestas de intervención que reconozcan que el lugar donde ocurre el trabajo define en parte las condiciones que permiten sostenerlo o que lo erosionan.

# Limitaciones y futuras investigaciones

El diseño transversal no permite establecer relaciones de causalidad, se puede afirmar que el clima organizacional y el Burnout cavarían de manera significativa en esta muestra, pero no que uno cause al otro en un sentido temporal determinado.

Es posible que trabajadores con niveles más altos de Burnout perciban negativamente su clima organizacional, generando una relación bidireccional que solo podría desenredarse con un diseño longitudinal.

Adicionalmente, el estudio se circunscribe a una sola institución de atención domiciliaria, lo que limita la transferibilidad de los resultados a otros contextos organizacionales, regionales o culturales. La muestra es censal, lo cual es una fortaleza para la validez interna, pero no permite generalizar mediante inferencia estadística clásica hacia otras poblaciones.

Por último, el uso exclusivo de instrumentos de autoinforme introduce el riesgo de sesgo de respuesta y de varianza de método común, que podría inflar artificialmente las correlaciones observadas. Estas consideraciones no invalidan los hallazgos, pero si definen la agenda de investigación futura para este campo todavía poco explorado.



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